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Fin de año: ¿Cómo escapar al estrés laboral?

 

Diciembre se vive como una maratón y todo parece costar el doble: a nivel profesional comienza el período de balance, cierre y evaluación del año que pasó y, en muchos casos, la planificación del año venidero. También tenemos compromisos sociales, encuentros de fin de año con amigos, etc. En el plano familiar se suman las graduaciones, muestras, actos del colegio o jardín de nuestros hijos y así, tenemos la sensación que el día tiene 48 horas, la semana 15 días y diciembre se convierte en el mes más estresante del año. Nuestra agenda explota de actividades diversas, descansamos poco y, en general, tenemos una autoexigencia de hacer todo, cumplir con todos los compromisos, tanto laborales como sociales y familiares. Por último y no por eso menos relevante, a fin de año hacemos un balance personal: ¿hice lo que quería hacer? ¿Estoy dónde me propuse estar? Este cocktel hace que muchas personas “padezcan” esta época del año en vez de disfrutarla o al menos, simplemente “vivirla”.

 

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Ernesto Tocker, Director del Servicio de Empleo AMIA, explica que esta carrera contra el tiempo y esta autoexigencia de cumplir con todo y con todos, puede generar en las personas ansiedad, cansancio físico y mental, mal humor, etc. Y es importante para quienes tienen a cargo equipos de trabajo tener esto en cuenta, porque estas emociones pueden generar una disminución en el rendimiento laboral de las personas.

¿Cómo escapar al estrés laboral?

Aquí algunos consejos que nos da Ernesto Tocker para sobrevivir a fin de año:

• A comienzo del año, los equipos de trabajo fijan sus objetivos, pero pareciera ser que el límite es el 31 de diciembre. Intentemos ver más allá del almanaque y comprender que hay ciertas cosas que pueden ser resueltas en enero o en los meses posteriores. De esta manera, se lograría alivianar la sensación de que se “debe” concluir lo pendiente antes de que finalice el año.
• Identificar y diferenciar las tareas pendientes que son impostergables de aquellas que no los son, y hacer foco en las primeras. Las que no son tan urgentes las podemos resolver más adelante.
• No dejar todo para último momento: programar los envíos de saludos por mail con anticipación, agendar un día para hacer los llamados a clientes, proveedores o personas importantes, planificar los festejos con tiempo para poder tener la posibilidad de elegir días espaciados entre sí y que no queden todos juntos la última semana de diciembre.
• Si se padece el cierre del año laboral, las actividades de recreación, esparcimiento y relajación suelen ser una fuente de ayuda para despejar cuerpo y mente.

Recuerde que no se termina la vida el 31 de diciembre.